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El aislamiento social repercute negativamente en la salud cerebral

Como ya se venía conociendo, el aislamiento social prolongado tiene consecuencias negativas en la conducta humana: somos animales sociales. Y un nuevo estudio apoya esta aseveración.

Moriel Zelikowsky, et al. publican un estudio en la revista cell, en el que se muestra como el aislamiento social prolongado conduce a una serie de cambios en el comportamiento de roedores, incluyendo una mayor agresividad, miedo e hipersensibilidad a estímulos amenazantes.

Anterior a este estudio, ya se había descubierto una sustancia particular conocida como taquiquinina en la mosca de la fruta, que promueve la agresión en moscas aisladas socialmente. Esta sustancia se une a receptores específicos de las neuronas, influyendo en la función de los circuitos neuronales.

Posteriormente, se vio que esta sustancia no era exclusiva de insectos, sino que también está presente en ratones. El gen de la taquiquinina (Tac2) en ratones produce la neuroquininaB (NkB), sustancia que se encuentra en neuronas de la amígdala cerebral y el hipotálamo, áreas cerebrales implicadas en el comportamiento emocional y social. Estos científicos demostraron cómo el aislamiento social crónico daba lugar a un aumento de la expresión de este gen y esta sustancia en el cerebro. A su vez, comprobaron que al administrar a esos ratones una sustancia que bloquea la neuroquininaB, el comportamiento de los ratones volvía a la normalidad. Al contrario, si se aumentaba la producción de esa neuroquinina, los animales se angustiaban y aislaban.

Los humanos también tienen un sistema similar de Tac2 en el cerebro, por lo que este descubrimiento en roedores podría tener implicaciones potenciales para comprender cómo el aislamiento y el estrés crónico afecta al comportamiento humano. 

Fuente: https://www.cell.com/action/showImagesData?pii=S0092-8674%2818%2930361-1

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